Partida de Pi
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Partida de Pi
Dungeon & Dragons
-Día de la partida: La última fue el 18 / 4 / 2008
-Partidas: de la 1ª a la 4ª
-Fichas (aun por completar)
-Mapas (aun por completar)
Empezamos siendo tres:
Clérigo

Explorador

Mago
Aceptamos nuestras misión en un pequeño pueblo. Los kobolds no habían traido aun la madera que traían cada mes. El alcalde temía por la situación y fuimos a ver que pasaba.
Al llegar vimos que los kobolds estaban muertos aunque no había rastros de heridas. Solo pudimos darnos cuenta de que habían sido envenenados, no sabíamos con que.
En el campamento kobold había un pícaro, el cual había sido también contratado por el pueblo. Decidimos pues ir todo juntos.

Investigando llegamos a una cueva. Estaba manejada por los orcos.

Avanzando y avanzando liberamos a los kobolds y conseguimos vencer a más orcos, algunos osgos y un necrófago.


El último sitio al que llegamos, sin acabar de explorarlo, era a una gran sala en la que había un pilar enorme en el centro rodeado de las escaleras que llevaban a su cima.
Alrededor de la sala había agua, quizás del río, y una pila de unas piedras negruzcas. Algunos esclavos kobolds estaban tirándolas al mar.
Tras liberarlos fuimos a la aldea kobold con sus supervivientes a pasar la noche.
Despertamos a mitad de noche a causa de sonidos extraños. Eran unos hombres extraños, eran estatuas con vida, que rodeaban a los kobolds, cobardes e indefensos. El clérigo reconoció a los enemigos como seres relacionados con la maldición que caía sobre el color de su piel.
Tras vencerlos el clérigo guardó un trozo de piedra de tales enemigos.
Al día siguiente fueron a completar la misión, en donde vencieron a los últimos orcos en la cima del gran pilar lleno de escaleras. El clérigo detectó que las extrañas piedras oscuras eran venenosas. Así pues llevó una a la aldea para que la analizasen. Finalmente recibieron la recompensa por la misión y en la aldea dijeron que buscarían un antídoto para el veneno.

-Día de la partida: La última fue el 18 / 4 / 2008
-Partidas: de la 1ª a la 4ª
-Fichas (aun por completar)
-Mapas (aun por completar)
Empezamos siendo tres:
Clérigo

Explorador

Mago
Aceptamos nuestras misión en un pequeño pueblo. Los kobolds no habían traido aun la madera que traían cada mes. El alcalde temía por la situación y fuimos a ver que pasaba.
Al llegar vimos que los kobolds estaban muertos aunque no había rastros de heridas. Solo pudimos darnos cuenta de que habían sido envenenados, no sabíamos con que.
En el campamento kobold había un pícaro, el cual había sido también contratado por el pueblo. Decidimos pues ir todo juntos.

Investigando llegamos a una cueva. Estaba manejada por los orcos.

Avanzando y avanzando liberamos a los kobolds y conseguimos vencer a más orcos, algunos osgos y un necrófago.


El último sitio al que llegamos, sin acabar de explorarlo, era a una gran sala en la que había un pilar enorme en el centro rodeado de las escaleras que llevaban a su cima.
Alrededor de la sala había agua, quizás del río, y una pila de unas piedras negruzcas. Algunos esclavos kobolds estaban tirándolas al mar.
Tras liberarlos fuimos a la aldea kobold con sus supervivientes a pasar la noche.
Despertamos a mitad de noche a causa de sonidos extraños. Eran unos hombres extraños, eran estatuas con vida, que rodeaban a los kobolds, cobardes e indefensos. El clérigo reconoció a los enemigos como seres relacionados con la maldición que caía sobre el color de su piel.
Tras vencerlos el clérigo guardó un trozo de piedra de tales enemigos.
Al día siguiente fueron a completar la misión, en donde vencieron a los últimos orcos en la cima del gran pilar lleno de escaleras. El clérigo detectó que las extrañas piedras oscuras eran venenosas. Así pues llevó una a la aldea para que la analizasen. Finalmente recibieron la recompensa por la misión y en la aldea dijeron que buscarían un antídoto para el veneno.

Última edición por Sieg el Mar 22 Abr - 17:47:01, editado 1 vez

Sieg- Admin
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Localización: En el Valhalla
Fecha de inscripción: 15/04/2008
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(1/5)

Re: Partida de Pi
Continuamos hasta el próximo pueblo. Por el camino nos asaltaron unos cuantos bandidos, a los cuales apenas nos costó esfuerzo vencer. Cuando los hubimos derrotado, notamos que estaban algo manchados de un polvo blanquecino, muy semejante al que dejaban las estatuas atacantes de hace una noche. Supimos por un bandido que hacía un par de noches les atacaron las estatuas.

No dimos más importancia y nos largamos de allí hacia el pueblo siguiente.
Al llegar, vimos que apenas había gente en las calles. Nos informamos y supimos que según la leyenda del pueblo, una bestia deboraba el corazón de los humanos que cazaba. Decían que ese monstruo era un lobo enorme, sediento de sangre que volvía cada 100 años.

Poco después nos contrató un hombre extraño, con fama de loco. Su mujer había desaparecido y la misión consistía en salvarla de la bestia ancestral.
Durante nuestra estancia en el pueblo, ocurrieron algunos raptos más, los cuales no pudimos evitar. En uno de esos, el clérigo marchó solo al bosque en donde decían que se hallaba la criatura para salvar a la víctima. Allí estuvo hasta que un centauro lo echó, alegando que las cosas del bosque solo incumben a los del bosque.

Después de eso, fueron a la casa del hombre que los contrató. Allí les dijo que buscasen un libro verde que su mujer estaba leyendo antes de desaparecer. Mientras lo hacían, el explorador se entretenía mirando una llamativa espada, que hacía juego con una armadura, ambas del propietario de la casa.
De pronto se escucharon golpes y ruidos abajo. Al llegar, unos sere encapuchados estaban raptando al propietario, por lo que nos vimos obligados a intervenir. Allí descubrimos que los encapuchados eran licántropos cabra. Horrible...
Fuimos detenidos por eso, por defender a un habitante del pueblo. Los Caballeros de la Bruma nos detuvieron sin motivo alguno. Se decía que no eran los mismos de siempre ni en aspecto ni en comportamiento. En prisión, el clérigo recibió una brutal paliza; le pasa por chulearse a los guardias...
Poco después, un niño, el hijo del herrero del pueblo, nos rescató y llevó por un pasadizo secreto desde el cuartel de los Caballeros de la Bruma hasta el bosque; estaba amaneciendo y pudimos llegar sin problemas a una casa abandonada en el bosque. La antigua casa del herrero estaba cerca de ese pasadizo, y no muy lejos de la gruta de los híbridos cabra.
Allí estuvimos pensando en que hacer, ya que nuestro equipo y armas estaba en la base de los Caballeros de la Bruma. La unión entre estos, la bestia y los licántropos era evidente...


No dimos más importancia y nos largamos de allí hacia el pueblo siguiente.
Al llegar, vimos que apenas había gente en las calles. Nos informamos y supimos que según la leyenda del pueblo, una bestia deboraba el corazón de los humanos que cazaba. Decían que ese monstruo era un lobo enorme, sediento de sangre que volvía cada 100 años.

Poco después nos contrató un hombre extraño, con fama de loco. Su mujer había desaparecido y la misión consistía en salvarla de la bestia ancestral.
Durante nuestra estancia en el pueblo, ocurrieron algunos raptos más, los cuales no pudimos evitar. En uno de esos, el clérigo marchó solo al bosque en donde decían que se hallaba la criatura para salvar a la víctima. Allí estuvo hasta que un centauro lo echó, alegando que las cosas del bosque solo incumben a los del bosque.

Después de eso, fueron a la casa del hombre que los contrató. Allí les dijo que buscasen un libro verde que su mujer estaba leyendo antes de desaparecer. Mientras lo hacían, el explorador se entretenía mirando una llamativa espada, que hacía juego con una armadura, ambas del propietario de la casa.
De pronto se escucharon golpes y ruidos abajo. Al llegar, unos sere encapuchados estaban raptando al propietario, por lo que nos vimos obligados a intervenir. Allí descubrimos que los encapuchados eran licántropos cabra. Horrible...
Fuimos detenidos por eso, por defender a un habitante del pueblo. Los Caballeros de la Bruma nos detuvieron sin motivo alguno. Se decía que no eran los mismos de siempre ni en aspecto ni en comportamiento. En prisión, el clérigo recibió una brutal paliza; le pasa por chulearse a los guardias...
Poco después, un niño, el hijo del herrero del pueblo, nos rescató y llevó por un pasadizo secreto desde el cuartel de los Caballeros de la Bruma hasta el bosque; estaba amaneciendo y pudimos llegar sin problemas a una casa abandonada en el bosque. La antigua casa del herrero estaba cerca de ese pasadizo, y no muy lejos de la gruta de los híbridos cabra.
Allí estuvimos pensando en que hacer, ya que nuestro equipo y armas estaba en la base de los Caballeros de la Bruma. La unión entre estos, la bestia y los licántropos era evidente...


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Re: Partida de Pi
Tras derrotar a los falsos caballeros de la bruma el grupo continuó su camino hacia Aradia, sin nada que le llevase ya hasta allí.
Durante su camino, toparon con un puente, donde unos guardias les hicieron unas preguntas rutinarias... "¿Quienes sois... adonde vais... y por que?
Así que Aegnor, viendolo como lo mas normal del mundo, les contó la verdad... que vienen de matar a unos caballeros de la bruma falsos que les habían atacado...
Los caballeros, claramente, desconfiaron... "Falsos?"
Investigaro un poco y no llegaron practicamente a ninguna conclusion clara... y apunto estuvieron de ser encerrados casi sin más juicio. Tras una charla larga del Clerigo rarito con los guardias se decidió profundizar en la investigación de los hechos.
Así que tras llevarlos a una prisión en Aradia el lider de los caballeros de la bruma que estaba fuera de la region durante un tiempo, corroboró que los caballeros de la bruma eran falsos. Y finalmente fueron liberados.
Tras esto, tenían tiempo por delante que no sabían donde gastar, así que buscaron trabajo donde unos aventureros mejor pueden encontrarlo: una taberna llamada La cicatriz herrada, cerca de los suburbios y llena de aventureros.
Al llegar buscaron en un tablon de anuncios y encontraron un trabajo de su gusto... poco tiempo, mucho dinero, por que no?
La misión consistía en vigilar durante dos días un almacén.
Consiguieron compañía: un paladín y un picaro. Pero hubo un desajuste en sus planes, a la mision se quería unir alguien más, y el dueño al final opinó que las habilidades de un explorador no le venían tan bien en un entorno rural. Lo echó del grupo y comenzó la mision.
Por supuesto Aegnor no iba a dejar nada así... "Echarme del grupo, a mi?" Así que decidió conspirar contra el mercader que les había contratado. Compró algo de información acerca de los enemigos del mercader y fue a hablar con el principal de ellos.
Le ofreció información, a cambio de practicamente nada, para que les fuera mas facil el asalto al almacen. Engañado y encerrado en el sotano para que no interviniera, se enteró de que este enemigo no tenía nada que ver, todavía, pero iba a cambiar. Finalmente lo liberó y el Explorador comenzó su psicotico plan.
Mientras en el almacen las cosas transcurrían sin problemas, hasta el segundo día, por la tarde, casi al anochecer, comenzaron a ocurrir cosas extrañas.
Un mediano algo anciano se acercó preguntando por unos cacahuetes... "cacahuetes?" intentaron echarlo, y finalmente se descubrió el pastel, era una distracción (por cierto, no muy trabajada) pero fue desmantelada. Encontaron un ladronzuelo mediano metiendo las manos en la cerradura de la puerta. El anciano desapareció, y el otro mediano cazado.
Lo interrogaron, pero no soltó prenda.
Hubo una explosión en la parte trasera del almacen, y todos corrieron al interior para ver los desperfectos... ninguno... Otra trampa.
Al clerigo le llego una nota, sin nombre, pero estaba claro que era de Aegnor, diciendo que a su señal, salieran todos del edificio.
Cuando estaban todos dentro, menos el barbaro que vigilaba, continuó la acción, al Barbaro le apuñalaron por la espalda dos picaros, y cuando se estabn encargando de ellos sonó en la parte superior del edificio como se rompía un cristal.
Subieron rápido y se encontraron a otro mediano, que casi asesina al mercader.
Y abajo más ruido...
Un caos... del suelo surgieron dos bestias que casi acabaron con la vida de Ground,y al fin llegó la señal de Aegnor. Todos salieron, arrastrando el casi cadaver del guerrero caido y explotó el edificio.
Cuando acudió la guardia el explorador ya estaba lejos de allí. La sinceridad del paladín los salvó de mas juicio, y fueron perdonados.
Llenos de culpa y sin el dinero prometido, fueron en búsqueda del explorador para pedir explicaciones, e incluso el clérigo para entregarlo. Finalmente lo hallaron y estalló la discusion...
Todo acabó de la peor manera, la muerte del explorador, el saqueo de su cadaver y la dispersión del grupo... precioso
Bueno gente, reconozco mi parte de culpa, al separaros en la ciudad con lo del guerrero aperchado, pero tampoco era para ponerse así, XD
Durante su camino, toparon con un puente, donde unos guardias les hicieron unas preguntas rutinarias... "¿Quienes sois... adonde vais... y por que?
Así que Aegnor, viendolo como lo mas normal del mundo, les contó la verdad... que vienen de matar a unos caballeros de la bruma falsos que les habían atacado...
Los caballeros, claramente, desconfiaron... "Falsos?"
Investigaro un poco y no llegaron practicamente a ninguna conclusion clara... y apunto estuvieron de ser encerrados casi sin más juicio. Tras una charla larga del Clerigo rarito con los guardias se decidió profundizar en la investigación de los hechos.
Así que tras llevarlos a una prisión en Aradia el lider de los caballeros de la bruma que estaba fuera de la region durante un tiempo, corroboró que los caballeros de la bruma eran falsos. Y finalmente fueron liberados.
Tras esto, tenían tiempo por delante que no sabían donde gastar, así que buscaron trabajo donde unos aventureros mejor pueden encontrarlo: una taberna llamada La cicatriz herrada, cerca de los suburbios y llena de aventureros.
Al llegar buscaron en un tablon de anuncios y encontraron un trabajo de su gusto... poco tiempo, mucho dinero, por que no?
La misión consistía en vigilar durante dos días un almacén.
Consiguieron compañía: un paladín y un picaro. Pero hubo un desajuste en sus planes, a la mision se quería unir alguien más, y el dueño al final opinó que las habilidades de un explorador no le venían tan bien en un entorno rural. Lo echó del grupo y comenzó la mision.
Por supuesto Aegnor no iba a dejar nada así... "Echarme del grupo, a mi?" Así que decidió conspirar contra el mercader que les había contratado. Compró algo de información acerca de los enemigos del mercader y fue a hablar con el principal de ellos.
Le ofreció información, a cambio de practicamente nada, para que les fuera mas facil el asalto al almacen. Engañado y encerrado en el sotano para que no interviniera, se enteró de que este enemigo no tenía nada que ver, todavía, pero iba a cambiar. Finalmente lo liberó y el Explorador comenzó su psicotico plan.
Mientras en el almacen las cosas transcurrían sin problemas, hasta el segundo día, por la tarde, casi al anochecer, comenzaron a ocurrir cosas extrañas.
Un mediano algo anciano se acercó preguntando por unos cacahuetes... "cacahuetes?" intentaron echarlo, y finalmente se descubrió el pastel, era una distracción (por cierto, no muy trabajada) pero fue desmantelada. Encontaron un ladronzuelo mediano metiendo las manos en la cerradura de la puerta. El anciano desapareció, y el otro mediano cazado.
Lo interrogaron, pero no soltó prenda.
Hubo una explosión en la parte trasera del almacen, y todos corrieron al interior para ver los desperfectos... ninguno... Otra trampa.
Al clerigo le llego una nota, sin nombre, pero estaba claro que era de Aegnor, diciendo que a su señal, salieran todos del edificio.
Cuando estaban todos dentro, menos el barbaro que vigilaba, continuó la acción, al Barbaro le apuñalaron por la espalda dos picaros, y cuando se estabn encargando de ellos sonó en la parte superior del edificio como se rompía un cristal.
Subieron rápido y se encontraron a otro mediano, que casi asesina al mercader.
Y abajo más ruido...
Un caos... del suelo surgieron dos bestias que casi acabaron con la vida de Ground,y al fin llegó la señal de Aegnor. Todos salieron, arrastrando el casi cadaver del guerrero caido y explotó el edificio.
Cuando acudió la guardia el explorador ya estaba lejos de allí. La sinceridad del paladín los salvó de mas juicio, y fueron perdonados.
Llenos de culpa y sin el dinero prometido, fueron en búsqueda del explorador para pedir explicaciones, e incluso el clérigo para entregarlo. Finalmente lo hallaron y estalló la discusion...
Todo acabó de la peor manera, la muerte del explorador, el saqueo de su cadaver y la dispersión del grupo... precioso
Bueno gente, reconozco mi parte de culpa, al separaros en la ciudad con lo del guerrero aperchado, pero tampoco era para ponerse así, XD

Elros_Ringeril- Cantidad de envíos: 36
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